El arresto del líder del Amanecer Dorado hará poco para contrarrestar el racismo institucional

September 30, 2013 — Leave a comment

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Imaginaos a un ateniense que fue de viaje al extranjero durante un par de semanas y regresó a la ciudad el 28 de septiembre. El viajero se fue antes del asesinato de Pavlos Fyssas, y el despertar de los medios de comunicación y del gobierno sobre la amenaza neonazi que llevó a la detención del líder del Amanecer Dorado, Nikolaos Michaloliakos, y algunos de sus diputados y simpatizantes.

La reacción inicial del viajero a estas medidas severas sería de júbilo mezclado con sorpresa: el cambio de actitud de las autoridades tras el asesinato de Fyssas fue dramático. Y, sin embargo, las mismas autoridades han tenido información detallada sobre las actividades criminales del partido durante años. La violencia racista se vive todos los días y ha sido ampliamente cubierta por los medios de comunicación internacionales, nacionales, ONGs y el comisario de la UE para los derechos humanos. De hecho, la violencia racista se había normalizado para muchos. Las autoridades judiciales y políticas no estaban dispuestas a tomar medidas, la ley anti-racista de Grecia nunca se había aplicado (una versión mejorada fue rechazada recientemente por el Parlamento), y a los autores de ataques racistas se les ofrecía la impunidad.

Hace menos de un año, Nikos Dendias, el ministro de orden público, insistió en que no existía ningún vínculo entre la policía y el Amanecer Dorado, y amenazó al Guardian con una demanda por difamación cuando divulgó que los policías torturaban antifascistas. Sin embargo, frente al asesinato de Fyssas, Dendias se vio obligado a poner en marcha una investigación sobre dichos vínculos. Varios altos funcionarios fueron despedidos o suspendidos. Un día después del asesinato, 32 casos legales contra el Amanecer Dorado, incluyendo violentos incidentes, incluso letales, fueron presentados a la fiscalía.

Nuestro ateniense estaría perplejo por preguntas obvias: ¿por qué las autoridades no intervinieron antes? ¿Por qué están interviniendo ahora? ¿Podría ser porque un griego ha sido asesinado?

Amanecer Dorado debería haber sido designado como banda criminal y legalmente enfrentado hace mucho tiempo. Este curso de acción hubiera sido automático en la mayoría de los países europeos. Tras el asesinato, los políticos europeos expresaron su descontento con varios sugiriendo que a menos que Grecia se enfrenta a los neo-nazis no debe asumir la presidencia rotativa de la UE en enero.

Pero tal vez el principal motivo de la respuesta fluctuante del gobierno ha sido el cálculo político: hasta hace muy poco altos políticos de derecha y comentaristas sugerían que el partido de derecha (Nea Democratia) debería considerar la posibilidad de un gobierno de coalición con los neo-nazis, si llegaran a ser más “moderados”. El gobierno presentó la izquierda y el movimiento antifascista como uno de los dos “extremos” violentos, a pesar de que se resistieron al nazismo durante todos esos años.

Esta “teoría de los dos extremos” históricamente ignorante y moralmente perversa estaba destinada a infundir el miedo y hacer que la gente rechazara las organizaciones de izquierda y los movimientos populares que resisten a los ataques neonazis y apoyar a sus víctimas. El gobierno de coalición ND y PASOK ahora espera que la exposición de la criminalidad del Amanecer Dorado atraiga a sus votantes a su hogar natural.

Y así , el sentimiento es agridulce: incluso con retraso, el arresto muy publicitado del liderato del Amanecer Dorado será un alivio para muchos. Para los migrantes de la ciudad que les pueda resultar más fácil caminar por las calles de Atenas, para los homosexuales, los izquierdistas, para todos los antifascistas, para todos los que resienten la entrada desvergonzada del Amanecer Dorado en la vida cotidiana y en la política del país.

Todas las personas de piel oscura tenían que tomar precauciones en Atenas. El malo caminaba por las calles. Poco ha cambiado en el plano institucional, sin embargo. La aplicación de la ley penal a los matones no cambiará el racismo generalizado impulsado por el gobierno de coalición. Fue Andreas Loverdos, un miembro prominente del PASOK por aquel momento, que comparó al Amanecer Dorado a una “Hezbollah griega” porque son “activos en los grandes temas” y “generan confianza”.

Fue Vyron Polydoras, ex ministro de Nea Dimocratia, quien instó a una coalición con ellos. Y fue el propio primer ministro Samaras que declaró en marzo de 2012: “Nuestras ciudades están ocupadas por inmigrantes ilegales, vamos a tomarlas de vuelta.” Fiel a su palabra, el gobierno puso en marcha la operación irónicamente llamada Xenios Zeus, deteniendo a personas de piel oscura y a migrantes sin papeles en campos eufemísticamente llamados “centros de retención”.

El mismo gobierno derogó la reforma de la ley de ciudadanía griega 2010, la primera en ofrecer a los migrantes de segunda generación un derecho potencial a la ciudadanía. El gobierno y las autoridades criminalizaron a los pacientes con VIH y a los drogadictos; persiguieron y detuvieron ilegalmente a anarquistas y antifascistas, recortaron los salarios y las pensiones; hicieron que el desempleo juvenil subiera al 60 %, cerraron hospitales, y empujaron universidades hasta el punto del colapso. Esta es la gran paradoja de desmantelamiento del Amanecer Dorado: el mismo gobierno que pone en peligro la democracia y se entrega al fascismo da a si mismo las credenciales democráticas por su supuesta contención del extremismo.

Amanecer Dorado es a la vez un partido político y una banda – y prohibir los partidos políticos a menudo resulta problemático e ineficaz. La ley puede prohibir, pero no puede eliminar, las ideas fascistas, las cuales deben ser enfrentadas políticamente. Para la gente común, la lucha contra el Amanecer Dorado no se limita a la detención teatral de su liderazgo. El antifascismo es una lucha política para el tipo de vida que queremos llevar. Se lucha diariamente por ciudadanos, activistas, grupos de la sociedad civil y las comunidades de migrantes. Es una lucha por la democracia, la solidaridad y la justicia social. No se puede ganar a menos que el sistema de injusticia de la austeridad sea derrotado.